La mayoría de los letreros que no funcionan fallaron desde antes de fabricarse. Estos son los tropiezos que más vemos.
Letra bonita, pero ilegible
Las tipografías delgadas o muy cursivas se pierden a distancia y de noche. Un letrero no es una tarjeta de presentación: se lee en movimiento.
Poco contraste
Colores parecidos entre letra y fondo funcionan en pantalla y desaparecen en la calle, sobre todo con sol de frente.
Meter demasiada información
Nombre, giro y nada más. Teléfonos, redes y listas de servicios se leen de cerca, no desde la avenida.
Si tu letrero necesita que la gente se detenga a leerlo, ya perdiste al que iba pasando.
Medir mal la fachada
Un anuncio que no respeta las proporciones del edificio se ve improvisado, aunque esté bien fabricado. Por eso siempre medimos en sitio antes de cotizar.